Un mazo contiene cartas. Exactamente de ellas están marcadas con A, y otras cartas distintas están marcadas con B (ninguna carta lleva las dos marcas). Se extraen cinco cartas al azar sin reemplazo.
Halla la probabilidad de que las cinco cartas extraídas incluyan al menos una A y al menos una B.
Cuenta los tres grupos disjuntos de cartas. Las marcas no se solapan, así que el mazo se reparte en
Cada recuento posterior es una elección de cartas de uno de estos submontones, y el número total de manos igualmente probables es
Pasa a los complementarios: “al menos una… y al menos una…” es doloroso de atacar de frente. Contar las manos con A, A, A… mientras se controlan a la vez las B obliga a una suma doble. En su lugar, sean
y aplica inclusión–exclusión al complementario:
Los tres sucesos complementarios describen manos extraídas de un único montón restringido, así que cada uno es un solo coeficiente binomial. El término es imprescindible: las manos sin ninguna marca se restaron dos veces y hay que volver a sumarlas una vez.
Cuenta las manos sin ninguna A. Salen de las cartas que no son A:
Cuenta las manos sin ninguna B. Salen de las cartas que no son B:
Que esta probabilidad sea pequeña es la comprobación que cabía esperar: con de las cartas marcadas con B, fallarlas todas en cinco extracciones debería ser poco probable.
Cuenta las manos sin ninguna marca. Se extraen sólo de las cartas sin marcar:
Combina. Poniendo los cuatro recuentos sobre el denominador común :
Contrasta el resultado con una expectativa aproximada. La probabilidad de pescar al menos una A por sí sola es , y la de al menos una B es . Si los dos sucesos fueran independientes, el producto sería ; la respuesta verdadera es algo menor, que es justo lo que corresponde: los sucesos están ligeramente correlacionados de forma negativa, porque los huecos de la mano de cinco cartas que ocupa una A son huecos que ya no puede ocupar una B.
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