Demuestra que toda sucesión de números reales tiene una subsucesión monótona.
Define la noción adecuada: el pico. Llama pico de la sucesión a un índice si
es decir, si ningún término posterior supera nunca a . Todo índice o es un pico o no lo es, así que la demostración entera se parte en solo dos casos: esa dicotomía es toda la idea.
Caso 1: hay infinitos picos. Enuméralos como . Como es un pico y , la propiedad que los define da
para todo , así que es una subsucesión no creciente. En este caso ya está.
Caso 2: solo hay una cantidad finita de picos. Sea mayor que todos los picos, de modo que ningún índice sea un pico. Por la definición de "no ser un pico", para cada uno de esos existe algún con
Construye recursivamente una subsucesión estrictamente creciente. Toma . Como no es un pico, elige con . Como tampoco es un pico, elige con , y así sucesivamente. Esto produce índices con
una subsucesión estrictamente creciente.
Concluye. En los dos casos existe una subsucesión monótona, y los dos casos son exhaustivos, así que
Observa la consecuencia y revisa los casos límite. Combinado con el hecho de que una sucesión monótona y acotada converge, esto da de inmediato el teorema de Bolzano–Weierstrass. Dos comprobaciones del enunciado: para los picos son los índices pares (infinitos), lo que da la subsucesión constante —y por tanto no creciente— ; para no hay ningún pico, y el Caso 2 produce la subsucesión creciente . Fíjate en que el teorema afirma monotonía, no convergencia: una sucesión no acotada tiene subsucesión monótona, pero ninguna convergente.
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